La Etapa 3, como el resto de las impares de esta edición de la Titan, tenía la etiqueta de complicada. A mi sí se me lo hizo.
La Etapa 2 la terminé muy justo y deshidratado y la recuperación para el día siguiente no fue buena.
Así, amanezco con mal cuerpo. Salimos puntuales por carretera y en las primeras rampas aún de asfalto veo que no voy, que me pasan como si fuera parado. Ya incluso en el minipuerto del día no consigo entrar.
No tengo cuerpo, me falta "ansia". 110km así se hacen eternos.
El recorrido es muy plano con viento en contra y repetidos repechos. Cuando consigo grupos me dejo el alma en seguir ruedas y me acuerdo de las series de rodillo que este año me ha metido Fran. Igualito.
Pero sigo sin fuerzas. Al mínimo repecho, arenal o complicación, pierdo rueda y en ese terreno es estar muerto si no tienes a quien seguir.
Hace mucho calor y te deshidratado sin darte cuenta (como el día anterior), así que no paro de beber del camel y de los bidones. Paro en el AV2 y pierdo tren.
El desierto no son sólo dunas. Son planicies, collados, piedras y piedras y piedras. Por ahí Transitamos cruzandonos con camellos como que in se cruza con unas vacas por el campo.
Mal - llego a meta con un calor asfixiante y un cuerpo de jota horrible.
Me obligo a comer, pero no me entra nada. Y empieza la tarde de mal rollo y mal cuerpo, con una descomposición que me hace pensar que no salgo al día siguiente. Por cuatro veces tengo que ir al baño y a cual peor.
Dolor de cabeza, sensación de calor corporal, etc...
Cuando cae el sol me doy una vuelta por los alrededores. Piedra web levaba, fósil que sale. Me traigo dos de recuerdo pequeños, que al día siguiente hay que cargarlos en la mochila.
Ceno un arroz blanco seco y una botella de agua con suero fisiológico.
Para colmo no tenemos cama y me acuesto con el miedo de que no pueda salir al día siguiente. Dormimos en carpa comunitaria, sin colchón ni ropa de cama. Pero consigo dormir en dos o tres tramos.
Unas fotos del día.
Besos y abrazos


